Restaurantes
Encuestas para restaurantes
La encuesta de restaurante que no sirve para nada es la que pregunta por todo a la vez y devuelve un 4,2 sobre 5. Un cuatro coma dos no le dice al cocinero qué plato cambiar ni al jefe de sala a qué hora falta gente. Separa la comida del servicio, pregunta por la visita concreta y no por el restaurante en general, y baja al detalle en un solo aspecto por encuesta. Y recoge en la mesa, con un QR en la cuenta: el comensal que ya está en su casa no vuelve a acordarse del plato.
Las plantillas
El QR en la cuenta gana al correo
El mejor momento para preguntar es el minuto en que llega la cuenta y el peor es dos días después. En la mesa el recuerdo está intacto, la persona tiene el móvil en la mano y una queja todavía se puede arreglar antes de que se vaya. Un QR impreso en el portacuentas no cuesta nada y no necesita que nadie deje su correo. El correo posterior sirve para el pedido a domicilio y para los grupos, donde sí tienes el contacto y la experiencia no termina en la mesa.
Nota media no es un diagnóstico
Preguntar si la ración fue adecuada con una escala del uno al cinco devuelve un tres que no significa nada, porque mezcla a quien la vio pequeña con quien la vio enorme. Pregúntalo en direcciones: demasiado pequeña, adecuada, demasiado grande. Un treinta y ocho por ciento diciendo que se queda corta es una instrucción para la cocina; un tres sobre cinco no lo es. Lo mismo con el precio y con la espera.
Pregunta también a quien sirve
En hostelería la rotación se come el margen y casi nadie pregunta al equipo antes de que se vaya. La plantilla de sala y cocina está escrita para que se pueda contestar con honestidad: pregunta por la carga en el momento punta, por si hay medios e información para hacer el trabajo y por la intención de seguir, sin pedir en ningún momento que se señale a un compañero. Quien atiende las mesas sabe qué falla mucho antes de que aparezca en una reseña.